El 23 de diciembre del 90 nos casamos a la una y cuarto, más o menos( llegué un poco tarde, no fué mi culpa si no el pesado del fotógrafo), era domingo y el día estaba nublado y bastante frío, al final del día lluvió. Alguien dijo que si el día de la boda llueve trae suerte, la verdad ese es mi caso.

Que jóvenes éramos, y ahora él ya tiene una frente ancha y yo peino alguna que otra cana.

Estos 18 años pasaron volando. Cuando se está a gusto los días no se notan, y ese es mi caso.

Que contar de él, sólo deciros que es maravilloso, para aguantarme a mí. ya hay que serlo.

Hoy está trabajando, pero cuando llegue a casa ya lo celebraremos bien.

Así que espero que puedan ser muchos 18 más y tan bien como estos pasados.