Hay historias graciosas y hoy os dejo unade esas

.Ya os imaginaréis que me lo envió mi hermana, y diréis que hermana más graciosa tiene, y sí es muy graciosa tanto que ayer casi nos hechan fuera de la sala de espera del médico.

No se le ocurre otra cosa más  que  ponerse a contar historias, y claro una que es de risa fácil.

 Pues lo dicho, ahí os dejo la historieta.

Estaba un viejito sentado en un banco de una plaza, cuando un muchacho se sienta a su lado con los pelos tiesos y teñidos de azul, rojo, amarillo y verde. El viejo se queda mirándolo un rato, atónito. Hasta que el chaval le dice:

- ¿Qué pasa gilipollas? ¿Qué miras con esa cara, nunca has hecho una locura en tu vida?

A lo que el viejo, sin exaltarse, le contesta:

- Sí, una vez me emborraché y me follé a un loro..., y justamente me preguntaba..., ¿no serás hijo mío?